CONSEJOS GENERALES PARA PREVENCIÓN DE PICADURAS DE INSECTOS Y ARÁCNIDOS


Aunque haya de insistirse en las medidas conducentes a paliar los efectos de los accidentes imputables a la agresión de los insectos capaces de atacar al hombre, haciendo las lógicas diferencias en función del tipo de herida y "veneno inoculado". En principio debemos recordar una serie de normas esenciales que pueden significar la diferencia entre una estancia placentera en el campo y un auténtico martirio cuando menos, o lo que es mucho peor, un innecesario riesgo de la propia vida:
- Conocimiento de la virtual sensibilidad alérgica al veneno de los insectos.
- Prevención, mediante medidas externas, encaminadas a la repulsión de esos insectos.
- Inclusión de los medicamentos, antídotos o corticoides que nos recete el médico, si somos "proclives" a reacciones alérgicas importantes, en nuestro equipaje personal.
- Reconocimiento cuidadoso del entorno, evitando lugares de "alto riesgo" y examinando los alimentos que estemos consumiendo, así como los líquidos y recipientes que utilicemos para beber.
- Empleo de "repelentes" cosméticos o farmacéuticos que hayan sido recomendados previamente por nuestro médico, en función de las características propias de tipo de piel, metabolismo, etc.
- Reducción de las zonas del cuerpo expuestas a la intemperie en regiones o lugares poblados por insectos o invertebrados eventualmente agresivos.
- Evitación de ropas coloreadas brillantemente y de sustancias azucaradas que impregnen nuestra epidermis. Gotas de saliva que caen en la cara o los brazos después de saborear un caramelo, restos de pasteles, tartas y otros dulces que componen el menú campestre de muchos excursionistas de "fin de semana", etc.
- Serenidad ante el eventual aterrizaje de una abeja o avispa sobre nuestra epidermis. Una reacción violenta puede "asustar" al insecto y provocar su picadura. En general estos insectos no "atacan" sin motivo. El manotazo rápido tal vez logre aplastar al indeseado visitante, pero también puede provocar el aguijonazo de los últimos instantes de vida del himenóptero en nuestra piel.
- Distinguir el virtual "agresor". Los tábanos y algunos mosquitos se lanzan sobre nosotros como su fuente de alimento, buscando algunas gotitas de sangre. Los abejorros, abejas o avispas sólo nos lesionarán en defensa de su panal, de sus nidos o de su propia vida si los consideran amenazados.
- En caso de picadura, procurar capturar al responsable, o al menos identificarle con seguridad, para describir sus características al médico especialista que se ocupe de nuestra consulta.
Actualmente, en numerosos países, las autoridades sanitarias disponen de equipos especialistas en entomología médica compuestos por expertos en diversas ramas de la biología, la ciencia sistemática y la medicina.
Las medidas de tratamiento de las picaduras y heridas producidas por los insectos constituyen un capítulo aparte, de gran importancia para todas aquellas personas que realicen actividades en la naturaleza, fuera de los recintos desinsectado y con ambientes acondicionados propios de las grandes urbes.
- Todo alérgico al veneno de ciertos insectos ha de llevar en lugar visible una medalla o placa en la que esté grabado el nombre del veneno o insecto a que es sensible, así como la naturaleza del antídoto que le debe ser administrado en caso de emergencia.

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